Dada mi eventual imposibilidad de elucubración crítica o creativa, me permito apuntar, recomendar:
Esporádico Hit Parade de Cine de ficción romántica:
1) Ficción (Ficció), Cesc Gay, 2006.
2) Lost in translation, Sofia Coppola, 2003.
3) Puentes de Madison County, los (Bridges Of Madison County, the), Clint Eastwood, 1995.
4) Edad de la inocencia, la (Age of Innocence, the), Martin Scorsese, 1993.
5) Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s), Blake Edwards, 1961.
6) Lo que sé de Lola, Javier Rebollo, 2006.
7) Breve encuentro (Brief encounter), David Lean, 1945.
8) De entre los muertos (Vertigo), Alfred Hitchcock, 1958.
9) Deseando amar (In the mood for love), Wong Kar Way, 2001.
10) No amarás (Krótki film o milosci), Krzysztof Kieslowski, 1988.
La numeración de esta humilde lista no implica preferencia ni orden alguno, responde sólo al azar y es susceptible de ulterior desarrollo; quizás otras vendrán.
domingo, 24 de diciembre de 2006
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Galdós dixit
"Francia ha puesto al fin el pie dentro de aquella ciudad edificada a las orillas del clásico río que da su nombre a nuestra Península; pero la ha conquistado sin domarla. Al ver tanto desastre y el aspecto que ofrece Zaragoza, el ejército imperial, más que vencedor, se considera sepulturero de aquellos heroicos habitantes. Cincuenta y tres mil vidas le tocaron a la ciudad aragonesa en el contingente de doscientos millones de criaturas con que la humanidad pagó las glorias militares del Imperio francés.
Este sacrificio no será estéril, como sacrificio hecho en nombre de una idea. El Imperio, cosa vana y de circunstancias, fundado en la movible fortuna, en la audacia, en el genio militar, que siempre es secundario, cuando, abandonando el servicio de la idea, sólo existe en obsequio de sí propio; el Imperio francés, digo, aquella tempestad que conturbó los primeros años del siglo, y cuyos relámpagos, truenos y rayos aterraron tanto a la Europa, pasó, porque las tempestades pasan, y lo normal en la vida histórica, como en la Naturaleza, es la calma. Todos le vimos pasar, y presenciamos su agonía en mil ochocientos quince; después vimos su resurrección algunos años adelante: pero también pasó, derribado el segundo, con el primero, por la propia soberbia. Tal vez retorne por tercera vez este árbol viejo; pero no dará sombra al mundo durante siglos, y apenas servirá para que algunos hombres se calienten con el fuego de su última leña.
Lo que no ha pasado ni pasará es la idea de nacionalidad que España defendía contra el derecho de conquista y la usurpación. Cuando otros pueblos sucumbían, ella mantiene su derecho, lo defiende, y sacrificando su propia sangre y vida, lo consagra, como consagraban los mártires en el circo la idea cristiana. El resultado es que España, despreciada injustamente en el Congreso de Viena, desacreditada con razón por sus continuas guerras civiles, sus malos gobiernos, su desorden, sus bancarrotas más o menos declaradas, sus inmorales partidos, sus extravagancias, sus toros y sus pronunciamientos, no ha visto nunca de mil ochocientos ocho, puesta en duda la continuación de su nacionalidad; y aun hoy mismo, cuando parece hemos llegado al último grado de envilecimiento, con más motivos que Polonia para ser repartida, nadie se atreve a intentar la conquista de esta casa de locos.
Hombres de poco seso, o sin ninguno en ocasiones, los españoles darán mil caídas hoy como siempre tropezando y levantándose, en la lucha de sus vicios ingénitos, de las cualidades eminentes que aún conservan, y de las que adquieren lentamente con las ideas que les envía la Europa central. Grandes subidas y bajadas, grandes asombros y sorpresas, aparentes muertes y resurrecciones prodigiosas reserva la Providencia a esta gente, porque su destino es poder vivir en la agitación como la salamandra en el fuego; pero su permanencia nacional está y estará siempre asegurada."
Pasaje de "Zaragoza" de Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales, marzo-abril de 1874.
Este sacrificio no será estéril, como sacrificio hecho en nombre de una idea. El Imperio, cosa vana y de circunstancias, fundado en la movible fortuna, en la audacia, en el genio militar, que siempre es secundario, cuando, abandonando el servicio de la idea, sólo existe en obsequio de sí propio; el Imperio francés, digo, aquella tempestad que conturbó los primeros años del siglo, y cuyos relámpagos, truenos y rayos aterraron tanto a la Europa, pasó, porque las tempestades pasan, y lo normal en la vida histórica, como en la Naturaleza, es la calma. Todos le vimos pasar, y presenciamos su agonía en mil ochocientos quince; después vimos su resurrección algunos años adelante: pero también pasó, derribado el segundo, con el primero, por la propia soberbia. Tal vez retorne por tercera vez este árbol viejo; pero no dará sombra al mundo durante siglos, y apenas servirá para que algunos hombres se calienten con el fuego de su última leña.
Lo que no ha pasado ni pasará es la idea de nacionalidad que España defendía contra el derecho de conquista y la usurpación. Cuando otros pueblos sucumbían, ella mantiene su derecho, lo defiende, y sacrificando su propia sangre y vida, lo consagra, como consagraban los mártires en el circo la idea cristiana. El resultado es que España, despreciada injustamente en el Congreso de Viena, desacreditada con razón por sus continuas guerras civiles, sus malos gobiernos, su desorden, sus bancarrotas más o menos declaradas, sus inmorales partidos, sus extravagancias, sus toros y sus pronunciamientos, no ha visto nunca de mil ochocientos ocho, puesta en duda la continuación de su nacionalidad; y aun hoy mismo, cuando parece hemos llegado al último grado de envilecimiento, con más motivos que Polonia para ser repartida, nadie se atreve a intentar la conquista de esta casa de locos.
Hombres de poco seso, o sin ninguno en ocasiones, los españoles darán mil caídas hoy como siempre tropezando y levantándose, en la lucha de sus vicios ingénitos, de las cualidades eminentes que aún conservan, y de las que adquieren lentamente con las ideas que les envía la Europa central. Grandes subidas y bajadas, grandes asombros y sorpresas, aparentes muertes y resurrecciones prodigiosas reserva la Providencia a esta gente, porque su destino es poder vivir en la agitación como la salamandra en el fuego; pero su permanencia nacional está y estará siempre asegurada."
Pasaje de "Zaragoza" de Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales, marzo-abril de 1874.
viernes, 1 de diciembre de 2006
Gracias Ramón Trecet
Te recuerdo, siendo yo un crío, ataviado con tus grandes cascos en las retransmisiones de basket en el Pabellón o en la tele. Muchas gracias Ramón, de verdad, porque:
- estás consiguiendo que el pop-rock (salvando honrosas excepciones) me parezca hasta aburrido,
- por abrirnos a algo que de otra forma desconoceríamos,
- por tus comentarios, que la mayor parte, son lecciones,
- por tus atinadas recomendaciones,
- porque consigues, unas veces, acallar mi depre y/o encontrar, en otras, un significado en mis periplos diarios; contigo, determinados atascos son, incluso, una maravilla.
Por esto y más: gracias, gracias, gracias.
El programa de músicas de Ramón Trecet, Diálogos 3, se emite a diario, de lunes a viernes en Radio 3 de Radio Nacional de España, de 15 a 16 horas.
- estás consiguiendo que el pop-rock (salvando honrosas excepciones) me parezca hasta aburrido,
- por abrirnos a algo que de otra forma desconoceríamos,
- por tus comentarios, que la mayor parte, son lecciones,
- por tus atinadas recomendaciones,
- porque consigues, unas veces, acallar mi depre y/o encontrar, en otras, un significado en mis periplos diarios; contigo, determinados atascos son, incluso, una maravilla.
Por esto y más: gracias, gracias, gracias.
El programa de músicas de Ramón Trecet, Diálogos 3, se emite a diario, de lunes a viernes en Radio 3 de Radio Nacional de España, de 15 a 16 horas.
The best american band
ya están aquí ...
James - Georgia - Ira
YO LA TENGO. 2th December, 2006. Riviera-Madrid-21 h.
Y para apaciguarnos el mono, vease una instantánea in situ del tímido Ira navegando entre el público -en busca quizás de la palmera- de la sala en uno de sus últimos conciertos por aquí.
jueves, 30 de noviembre de 2006
Hibernar ¿o no?
Comienza el frío, la repentina oscuridad. Las tardes ya apenas existen porque todo es noche; una luz extraña, apagándose, envuelve el cielo cuando apenas he olvidado la mañana.
Hibernar. Cuando en mi ciudad tardas más del triple de tiempo en recorrer lo que tardarías un sábado por la mañana o de madrugada, es necesario huir. Un lugar apartado. Muchos libros, papeles y leña. Dormir, leer, dormir, leer, escribir. Hasta que pueda salir de nuevo. Hasta la primavera, y, entonces, más sabio. Compartir la sabiduría adquirida. Vivirla.
Un momento. Compruebo el frío porque bajo la ventana para sacar el corazón, el dedo, porque un tarado me saluda con mayor insistencia de la debida detrás con sus luces. Mi bostezo acaba en grito.
Sólo saldré para sentir la quietud de la verdadera noche. Que un bello sonido me invada. Me eleve. O la luz de las sonrisas de los seres queridos. Que a veces contemplo. Pero la oscuridad persiste.
Paso veloz y contemplo apoyada contra la pared de cemento de un conocido prostíbulo de autovía una pareja. El tipo, su espalda contra la pared, apenas intuido, ropa oscura, en sombras, se abraza y cobija su cabeza hundida en el cuello de la chica, de espaldas, ropa clara, mira a un lado, contemplo su rostro de perfil. Parece una princesa mientras mira, ausente, busca en su móvil. Ahora es de día, luz tenue, fría, viajando hacia la noche.
Hibernar. Cuando en mi ciudad tardas más del triple de tiempo en recorrer lo que tardarías un sábado por la mañana o de madrugada, es necesario huir. Un lugar apartado. Muchos libros, papeles y leña. Dormir, leer, dormir, leer, escribir. Hasta que pueda salir de nuevo. Hasta la primavera, y, entonces, más sabio. Compartir la sabiduría adquirida. Vivirla.
Un momento. Compruebo el frío porque bajo la ventana para sacar el corazón, el dedo, porque un tarado me saluda con mayor insistencia de la debida detrás con sus luces. Mi bostezo acaba en grito.
Sólo saldré para sentir la quietud de la verdadera noche. Que un bello sonido me invada. Me eleve. O la luz de las sonrisas de los seres queridos. Que a veces contemplo. Pero la oscuridad persiste.
Paso veloz y contemplo apoyada contra la pared de cemento de un conocido prostíbulo de autovía una pareja. El tipo, su espalda contra la pared, apenas intuido, ropa oscura, en sombras, se abraza y cobija su cabeza hundida en el cuello de la chica, de espaldas, ropa clara, mira a un lado, contemplo su rostro de perfil. Parece una princesa mientras mira, ausente, busca en su móvil. Ahora es de día, luz tenue, fría, viajando hacia la noche.
viernes, 24 de noviembre de 2006
Actualidad
Cifras recientes hablan de millones de niños muertos anualmente antes de cumplir el primer año de edad en los países del tercer mundo. Las causas: las deficiencias sanitarias, el sida, y, sobre todo, la desnutrición y el hambre.
En estos días se está celebrando en San Sebastián un congreso internacional de gastronomía donde comparecen los cocineros más famosos del mundo entero para dar cuenta de las últimas novedades de la cocina mundial.
Por otra parte, una pareja californiana propone para el 22 de diciembre próximo, supongo, coincidiendo con el solsticio de invierno, la noche más larga del año, un orgasmo universal, es decir, concentrar toda la influencia positiva que tal acto pueda conllevar en aras del bienestar humano.
Para mi,que tales acontecimientos como comer, acudir dos puñados de veces al WC así como dormir algo menos de 6 horas al día son meras transacciones biológicas cada vez más distantes de proporcionarme placer alguno, propongo a los cocineros y a los hippies esos que se vayan a celebrar su jodido (valga la redundancia) congreso a Addis Abeba o a los infra-barrios de favelas de Rio. En beneficio de la humanidad.
En estos días se está celebrando en San Sebastián un congreso internacional de gastronomía donde comparecen los cocineros más famosos del mundo entero para dar cuenta de las últimas novedades de la cocina mundial.
Por otra parte, una pareja californiana propone para el 22 de diciembre próximo, supongo, coincidiendo con el solsticio de invierno, la noche más larga del año, un orgasmo universal, es decir, concentrar toda la influencia positiva que tal acto pueda conllevar en aras del bienestar humano.
Para mi,que tales acontecimientos como comer, acudir dos puñados de veces al WC así como dormir algo menos de 6 horas al día son meras transacciones biológicas cada vez más distantes de proporcionarme placer alguno, propongo a los cocineros y a los hippies esos que se vayan a celebrar su jodido (valga la redundancia) congreso a Addis Abeba o a los infra-barrios de favelas de Rio. En beneficio de la humanidad.
jueves, 23 de noviembre de 2006
Vuelvo a nacer
Ídolos que caen (sufro una pertinaz gastroenteritis tras comer en mi restaurante favorito); imponderables técnicos me impiden publicar nada hasta que logro salvar la criatura, un segundo nacimiento, aunque he perdido algunos sagaces comentarios, pero, sobre todo, oscuridad, trabajo, bloqueo mental, espero, remediado.
jueves, 16 de noviembre de 2006
jueves, 2 de noviembre de 2006
¿Bienvenido Mr. Halloween?
Estupidez global. Una chica me sonríe tras un mostrador lleno de telarañas mientras la puerta automática se abre a mi paso y una docena de plásticos murciélagos, “made in China” por doquier, permanecen adheridos a la misma. ¿Es esto necesario? Tenemos nuestras meigas, nuestra Santa Compaña, leyendas como la del Hombre Lobo de Allariz o las ánimas sorianas que cantara Bécquer, nuestras procesiones, lo poco que nuestra temible Santa Inquisición pasó. (¡!) (Confiando en que la paciente indulgencia del lector disculpe el error histórico así como las imprecisiones en los nombres que citaré) ya en el siglo pasado el franquismo socavó cualquier evasión de índole fantástica a pesar de que algunos pioneros consiguieran durante el aperturismo de finales de los sesenta manufacturar un cierto cine de género patrio, siempre vilipendiado, que luego la Ley Miró en los ochenta, terminó de fumigar. Entretanto, disfrutamos –afortunadamente- de los Leatherface, Fredy Krugger, Jason, Michael Myers, etc. , que nos salieran al paso; estaban bien para amenizar nuestras noches de retiro cinéfilo, pero lo que empezó como detalle freak de un par de bares de copas y algún colegio de expatriados –yo tenía un amigo guiri que de año en año bajaba vestido un poco raro y no veas como nos descojonabamos cuando le veíamos bajar de la ruta escolar-, ya saben, ese cargante rollo occidentaloide de Halloween, que, si me apuran, está bien para el Festival de Cine Fantástico de San Sebastián que justo ahora acontece, se ha convertido en otra excusa para la fiesta inane, tan de nuestro gusto, y la venta de disfraces y demás miscelánea grotesca que amenaza con sumir a nuestra chiquillería en el encefalograma plano sin remisión. Juvenil Jamie Lee corriendo despavorida ya hubo una y es irrepetible así que porqué no lo dejamos estar, que las calabazas vuelvan a su rol de, bien, oportuno relleno en bodegón velazqueño o, si cabe un ejemplo más contemporáneo, ese odiado premio de aquel sinpar concurso televisivo perpetrado por el genial Chicho Ibáñez y dejemos esas excentricidades del folclore yanqui importadas de nuestros lejanos vecinos del Norte para su supuesto disfrute. Si no, yo me quedo con Norman Bates.
Comienza el día, otra semana. Tardo media hora de coche en darme cuenta de que hay algo diferente. ¡Coño es de día! Hipocresía planetaria. Casi prefiero la tristeza nocturna de los amaneceres de días atrás, bajo la copiosa lluvia. En esa recién estrenada tristeza otoñal yo soy el rey, ahora no sé bien lo que soy. Este falso verano no me pone. ¿Donde he visto yo unas grandes estrellas, por fortuna apagadas que, en unos días, no muchos, presidirán, jubilosas, nuestras tardes, noches, idas y venidas, semanas, alegría, fraternidad?
“El cantante Bono de U2 ha sacado un nuevo móvil que dona -nosecuantos céntimos de €- para los países del tercer mundo por cada llamada que haces”.
Y me autoimpongo no pisar uno de esos circos luminosos en los próximos tres meses. Digno Guiness anónimo. Y llego a la oficina. Mi compañera ha llegado antes. ¿Y esto supone que ya ha calentado el hogar por las próximas horas? No. Supone que presurosa ha encendido mi pc que es el único que tiene altavoces que para eso soy el jefe y ha puesto una de esas radiofórmulas donde la chica que actualiza el estado del tráfico parece que se lo hace con un consolador en el culo. Mis dos míseros altavoces de seis euros parecen un envolvente 5.1 pues tengo que soportar unos siseos emocionados, eco de las majaderas tonadas que he de oír. Cortar o no desconectar, he ahí el dilema. Me hace una pregunta, afónica, que apenas oigo, que contesto sin pensar.
“El líder sigue siendo el barsa”.
Intento trabajar.
“The Best REPLICA WATCHES. Luxury trademarks”
“Show your girl a huge explosion as I used to do. You crave to shoot like a film star…”
Joder, tengo que mejorar mi inglés. Otro sábado sin clase. Esta vez falló mi profesora irlandesa. Infección de garganta o sobredosis cervecera. Suficiente. Me bajo a tomar un café. Necesito un poco de poesía en mi vida. Contemplo curioso el ticket. Le atendió: Dulce Mirabeth.
“El cantante Bono de U2 ha sacado un nuevo móvil que dona -nosecuantos céntimos de €- para los países del tercer mundo por cada llamada que haces”.
Y me autoimpongo no pisar uno de esos circos luminosos en los próximos tres meses. Digno Guiness anónimo. Y llego a la oficina. Mi compañera ha llegado antes. ¿Y esto supone que ya ha calentado el hogar por las próximas horas? No. Supone que presurosa ha encendido mi pc que es el único que tiene altavoces que para eso soy el jefe y ha puesto una de esas radiofórmulas donde la chica que actualiza el estado del tráfico parece que se lo hace con un consolador en el culo. Mis dos míseros altavoces de seis euros parecen un envolvente 5.1 pues tengo que soportar unos siseos emocionados, eco de las majaderas tonadas que he de oír. Cortar o no desconectar, he ahí el dilema. Me hace una pregunta, afónica, que apenas oigo, que contesto sin pensar.
“El líder sigue siendo el barsa”.
Intento trabajar.
“The Best REPLICA WATCHES. Luxury trademarks”
“Show your girl a huge explosion as I used to do. You crave to shoot like a film star…”
Joder, tengo que mejorar mi inglés. Otro sábado sin clase. Esta vez falló mi profesora irlandesa. Infección de garganta o sobredosis cervecera. Suficiente. Me bajo a tomar un café. Necesito un poco de poesía en mi vida. Contemplo curioso el ticket. Le atendió: Dulce Mirabeth.
domingo, 29 de octubre de 2006
Astur Auster
“¿Qué sentido tiene el arte, y en particular el arte de narrar, en lo que llamamos mundo real?”. “Me refiero a escribir, y en especial a la escritura como medio para narrar historias, relatos imaginarios que nunca han sucedido en eso que denominamos mundo real. Ninguno que se me ocurra; al menos desde el punto de vista práctico. Un libro nunca ha impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima. Nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes…”. “Hay quien cree que una apreciación entusiasta del arte puede hacernos realmente mejores”. “Y quizá sea cierto: en algunos casos, raros y aislados”. “Los tiranos y dictadores leen novelas. Los asesinos leen literatura en la cárcel. ¿Y quién puede decir que no disfrutan de los libros tanto como el que más?”
“En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo”. “Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente inútil”.
“Nos hacemos mayores, pero no cambiamos. Nos volvemos más refinados, pero en el fondo seguimos siendo como cuando éramos pequeños, criaturas que esperan ansiosamente que les cuenten otra historia, y la siguiente, y otra más. Durante años, en todos los países del mundo occidental, se han publicado numerosos artículos que lamentan el hecho de que se leen cada vez menos libros, de que hemos entrado en lo que algunos llaman la “era posliteraria”. Puede que sea cierto, pero de todos modos no ha disminuido por eso la universal avidez por el relato. Al fin y al cabo, la novela no es el único venero de historias. El cine, la televisión y hasta los tebeos producen obras de ficción en cantidades industriales, y el público continúa tragándoselas con gran pasión. Ello se debe a la necesidad de historias que tiene el ser humano. Las necesita casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presenten –en la página impresa o en la pantalla de televisión–, resultaría imposible imaginar la vida sin ellas”.
Extractos del discurso del Sr. Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006. Oviedo, 20 de octubre de 2006.
“En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo”. “Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente inútil”.
“Nos hacemos mayores, pero no cambiamos. Nos volvemos más refinados, pero en el fondo seguimos siendo como cuando éramos pequeños, criaturas que esperan ansiosamente que les cuenten otra historia, y la siguiente, y otra más. Durante años, en todos los países del mundo occidental, se han publicado numerosos artículos que lamentan el hecho de que se leen cada vez menos libros, de que hemos entrado en lo que algunos llaman la “era posliteraria”. Puede que sea cierto, pero de todos modos no ha disminuido por eso la universal avidez por el relato. Al fin y al cabo, la novela no es el único venero de historias. El cine, la televisión y hasta los tebeos producen obras de ficción en cantidades industriales, y el público continúa tragándoselas con gran pasión. Ello se debe a la necesidad de historias que tiene el ser humano. Las necesita casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presenten –en la página impresa o en la pantalla de televisión–, resultaría imposible imaginar la vida sin ellas”.
Extractos del discurso del Sr. Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006. Oviedo, 20 de octubre de 2006.
El Club de los Buscadores de Canciones
Conozco a unos tipos, gente normal como todos nosotros, con sus problemas, sus cosas. Se conocieron no hace mucho tiempo a través de un curioso anuncio que puso uno de ellos en un bar que frecuentaban. Desde entonces se reúnen a menudo, cuando bien pueden, un fin de semana sí y otro también, en casa de uno de ellos, Mario, que vive solo pero odia la soledad y se prestó rápidamente a ofrecer su piso en Chueca como cuartel de operaciones. Allí charlan, se cuentan sus penas, pero, sobre todo, comparten su búsqueda: canciones. Sí, cada uno de ellos ha dedicado su tiempo, mientras van a currar o están en un atasco, mientras leen, recuerdan, a encontrar la única cosa que, según ellos, te puede salvar el día, que te puede ayudar a recomponerlo, a sobrellevarlo: la magia de descubrir una canción. Gente alucinada que navega por la calle mirando el horizonte con el sólo propósito de encontrar una canción que les salve. Una canción que te permita bajar a la calle y habitando en tu cabeza, te haga valiente, incorporarte a esa realidad cotidiana que, amorfa y canalla, te espera cada día. Y las comparten, hablan sobre lo que les hacen sentir.Me complace conocer a tal siniestra logia musical pues los muy amables también me pasan discos con sus esmeradas compilaciones. Ayer, para desentumecerme de la abulia cotidiana, pasaba por allí y me topé con una reunión improvisada pues Mario abre desde arriba sin preguntar quien va, cruzo el patio, subo, me encuentro la puerta semiabierta como casi siempre, acepta que la gente cruce el umbral con cualquier excusa, ósea una buena canción. Luego hubo charla y unas latas de cerveza. Ayer, decía, me descubrieron una bonita canción, cuyo conocimiento también me place compartir aquí. Sonaba “Xente”, composición que abre el cuarto disco, llamado “10.0”, pues hace honor al décimo aniversario cumplido por un grupo folk gallego: Berroguetto. Y mientras la escuchaba, sentí que era capaz de todo.
sábado, 28 de octubre de 2006
Debo agradecer, al mismo tiempo que me complace recomendaros, si es que acaso no lo conocéis ya, el blog de mi amigo, conocido sólo por una tarde, Carlos, pues su idea (s) que mancilla, desde no mucho tiempo ha, nuestras, ya de por sí calientes TFT’s, me ha impulsado decididamente a iniciar también la mía. Penetrad pues en los más bajos instintos de este joven (es un halago) catalán universal, preocupado por su tierra, la ciencia-ficción, el arte, el sexo, los churros, etc. , ... , ¡ah!, y magnífico director de cine.
La puta del tercer milenio
La www es la psicoanalista y la meretriz, multiforme, de este siglo. Puedes buscar, pedir auxilio, algo de charla anónima, reir, llorar, disfrutar. Hace bastantes años en mi ciudad existían cines donde pasar largas tardes, y ver 2 o 3 pelis; entrabas de día y salías de noche. Y en la meadita entre películas, mientras distendía mis aletargadas piernas paseando por los pasillos, disfrutando de ese amable olor a ozono-pino, pensaba en lo que pasaría cuando aquello acabara y los pocos cinestudios que quedaban abiertos cerraran permanentemente. Y tener que someterse a la cara dictadura de los cines de estreno. Aquellos, mis hospicios del siglo pasado. Entonces, tenía todo por delante. Ahora con internet ocurre lo mismo. ¿Sería concebible un mundo sin ella?. ¿Tendré que volver mensualmente a mi tienda de discos favorita que, por cierto, ya no existe? Acaso es la utopía libertaria que dentellea el culo de la hedionda economía global, que hasta ahora reservaba sus muchos encantos a una minoría de ilustrados y gente de posibles. Ahora mucho está al alcance de muchos. Nociva ilusión. Quizas el primer mundo ha creado su hipócrita idea de falsa libertad, donde disfrutamos de información, música, cine, vendo sin factura, software libre, sexo, gratuitos. El primer mundo ha cerrado el círculo, un reservado edén al alcance de todos. Migajas para todos. Pero hay otros mundos que gritan.Dejemosló ahí. Ahora hay muchas cosas que ver, que leer y admirar, ... , y queda menos tiempo.
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