sábado, 28 de octubre de 2006

La puta del tercer milenio

La www es la psicoanalista y la meretriz, multiforme, de este siglo. Puedes buscar, pedir auxilio, algo de charla anónima, reir, llorar, disfrutar. Hace bastantes años en mi ciudad existían cines donde pasar largas tardes, y ver 2 o 3 pelis; entrabas de día y salías de noche. Y en la meadita entre películas, mientras distendía mis aletargadas piernas paseando por los pasillos, disfrutando de ese amable olor a ozono-pino, pensaba en lo que pasaría cuando aquello acabara y los pocos cinestudios que quedaban abiertos cerraran permanentemente. Y tener que someterse a la cara dictadura de los cines de estreno. Aquellos, mis hospicios del siglo pasado. Entonces, tenía todo por delante. Ahora con internet ocurre lo mismo. ¿Sería concebible un mundo sin ella?. ¿Tendré que volver mensualmente a mi tienda de discos favorita que, por cierto, ya no existe? Acaso es la utopía libertaria que dentellea el culo de la hedionda economía global, que hasta ahora reservaba sus muchos encantos a una minoría de ilustrados y gente de posibles. Ahora mucho está al alcance de muchos. Nociva ilusión. Quizas el primer mundo ha creado su hipócrita idea de falsa libertad, donde disfrutamos de información, música, cine, vendo sin factura, software libre, sexo, gratuitos. El primer mundo ha cerrado el círculo, un reservado edén al alcance de todos. Migajas para todos. Pero hay otros mundos que gritan.Dejemosló ahí. Ahora hay muchas cosas que ver, que leer y admirar, ... , y queda menos tiempo.

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