jueves, 30 de noviembre de 2006

Hibernar ¿o no?

Comienza el frío, la repentina oscuridad. Las tardes ya apenas existen porque todo es noche; una luz extraña, apagándose, envuelve el cielo cuando apenas he olvidado la mañana.

Hibernar. Cuando en mi ciudad tardas más del triple de tiempo en recorrer lo que tardarías un sábado por la mañana o de madrugada, es necesario huir. Un lugar apartado. Muchos libros, papeles y leña. Dormir, leer, dormir, leer, escribir. Hasta que pueda salir de nuevo. Hasta la primavera, y, entonces, más sabio. Compartir la sabiduría adquirida. Vivirla.

Un momento. Compruebo el frío porque bajo la ventana para sacar el corazón, el dedo, porque un tarado me saluda con mayor insistencia de la debida detrás con sus luces. Mi bostezo acaba en grito.

Sólo saldré para sentir la quietud de la verdadera noche. Que un bello sonido me invada. Me eleve. O la luz de las sonrisas de los seres queridos. Que a veces contemplo. Pero la oscuridad persiste.

Paso veloz y contemplo apoyada contra la pared de cemento de un conocido prostíbulo de autovía una pareja. El tipo, su espalda contra la pared, apenas intuido, ropa oscura, en sombras, se abraza y cobija su cabeza hundida en el cuello de la chica, de espaldas, ropa clara, mira a un lado, contemplo su rostro de perfil. Parece una princesa mientras mira, ausente, busca en su móvil. Ahora es de día, luz tenue, fría, viajando hacia la noche.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Actualidad

Cifras recientes hablan de millones de niños muertos anualmente antes de cumplir el primer año de edad en los países del tercer mundo. Las causas: las deficiencias sanitarias, el sida, y, sobre todo, la desnutrición y el hambre.

En estos días se está celebrando en San Sebastián un congreso internacional de gastronomía donde comparecen los cocineros más famosos del mundo entero para dar cuenta de las últimas novedades de la cocina mundial.

Por otra parte, una pareja californiana propone para el 22 de diciembre próximo, supongo, coincidiendo con el solsticio de invierno, la noche más larga del año, un orgasmo universal, es decir, concentrar toda la influencia positiva que tal acto pueda conllevar en aras del bienestar humano.

Para mi,que tales acontecimientos como comer, acudir dos puñados de veces al WC así como dormir algo menos de 6 horas al día son meras transacciones biológicas cada vez más distantes de proporcionarme placer alguno, propongo a los cocineros y a los hippies esos que se vayan a celebrar su jodido (valga la redundancia) congreso a Addis Abeba o a los infra-barrios de favelas de Rio. En beneficio de la humanidad.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Vuelvo a nacer

Ídolos que caen (sufro una pertinaz gastroenteritis tras comer en mi restaurante favorito); imponderables técnicos me impiden publicar nada hasta que logro salvar la criatura, un segundo nacimiento, aunque he perdido algunos sagaces comentarios, pero, sobre todo, oscuridad, trabajo, bloqueo mental, espero, remediado.

jueves, 16 de noviembre de 2006

jueves, 2 de noviembre de 2006

¿Bienvenido Mr. Halloween?

Estupidez global. Una chica me sonríe tras un mostrador lleno de telarañas mientras la puerta automática se abre a mi paso y una docena de plásticos murciélagos, “made in China” por doquier, permanecen adheridos a la misma. ¿Es esto necesario? Tenemos nuestras meigas, nuestra Santa Compaña, leyendas como la del Hombre Lobo de Allariz o las ánimas sorianas que cantara Bécquer, nuestras procesiones, lo poco que nuestra temible Santa Inquisición pasó. (¡!) (Confiando en que la paciente indulgencia del lector disculpe el error histórico así como las imprecisiones en los nombres que citaré) ya en el siglo pasado el franquismo socavó cualquier evasión de índole fantástica a pesar de que algunos pioneros consiguieran durante el aperturismo de finales de los sesenta manufacturar un cierto cine de género patrio, siempre vilipendiado, que luego la Ley Miró en los ochenta, terminó de fumigar. Entretanto, disfrutamos –afortunadamente- de los Leatherface, Fredy Krugger, Jason, Michael Myers, etc. , que nos salieran al paso; estaban bien para amenizar nuestras noches de retiro cinéfilo, pero lo que empezó como detalle freak de un par de bares de copas y algún colegio de expatriados –yo tenía un amigo guiri que de año en año bajaba vestido un poco raro y no veas como nos descojonabamos cuando le veíamos bajar de la ruta escolar-, ya saben, ese cargante rollo occidentaloide de Halloween, que, si me apuran, está bien para el Festival de Cine Fantástico de San Sebastián que justo ahora acontece, se ha convertido en otra excusa para la fiesta inane, tan de nuestro gusto, y la venta de disfraces y demás miscelánea grotesca que amenaza con sumir a nuestra chiquillería en el encefalograma plano sin remisión. Juvenil Jamie Lee corriendo despavorida ya hubo una y es irrepetible así que porqué no lo dejamos estar, que las calabazas vuelvan a su rol de, bien, oportuno relleno en bodegón velazqueño o, si cabe un ejemplo más contemporáneo, ese odiado premio de aquel sinpar concurso televisivo perpetrado por el genial Chicho Ibáñez y dejemos esas excentricidades del folclore yanqui importadas de nuestros lejanos vecinos del Norte para su supuesto disfrute. Si no, yo me quedo con Norman Bates.
Comienza el día, otra semana. Tardo media hora de coche en darme cuenta de que hay algo diferente. ¡Coño es de día! Hipocresía planetaria. Casi prefiero la tristeza nocturna de los amaneceres de días atrás, bajo la copiosa lluvia. En esa recién estrenada tristeza otoñal yo soy el rey, ahora no sé bien lo que soy. Este falso verano no me pone. ¿Donde he visto yo unas grandes estrellas, por fortuna apagadas que, en unos días, no muchos, presidirán, jubilosas, nuestras tardes, noches, idas y venidas, semanas, alegría, fraternidad?
“El cantante Bono de U2 ha sacado un nuevo móvil que dona -nosecuantos céntimos de €- para los países del tercer mundo por cada llamada que haces”.
Y me autoimpongo no pisar uno de esos circos luminosos en los próximos tres meses. Digno Guiness anónimo. Y llego a la oficina. Mi compañera ha llegado antes. ¿Y esto supone que ya ha calentado el hogar por las próximas horas? No. Supone que presurosa ha encendido mi pc que es el único que tiene altavoces que para eso soy el jefe y ha puesto una de esas radiofórmulas donde la chica que actualiza el estado del tráfico parece que se lo hace con un consolador en el culo. Mis dos míseros altavoces de seis euros parecen un envolvente 5.1 pues tengo que soportar unos siseos emocionados, eco de las majaderas tonadas que he de oír. Cortar o no desconectar, he ahí el dilema. Me hace una pregunta, afónica, que apenas oigo, que contesto sin pensar.
“El líder sigue siendo el barsa”.
Intento trabajar.
“The Best REPLICA WATCHES. Luxury trademarks”
“Show your girl a huge explosion as I used to do. You crave to shoot like a film star…”
Joder, tengo que mejorar mi inglés. Otro sábado sin clase. Esta vez falló mi profesora irlandesa. Infección de garganta o sobredosis cervecera. Suficiente. Me bajo a tomar un café. Necesito un poco de poesía en mi vida. Contemplo curioso el ticket. Le atendió: Dulce Mirabeth.