Se cuenta que R A no podía salir de casa ni ganar un taxi sin un chute. Para soportar la duda. “¿Por donde quiere que vayamos, bajamos Ortega y Gasset a Castellana o por Velázquez?” A veces camina y oye el sordo batir de sus muslos contra el vestido y sortea, oye las miradas a su paso de la gente que emerge de las aceras, que se precipita de los autobuses.


MI y RA han visto el mismo cruce muchas veces, aunque nunca más se MI RA rán como ahora.

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