jueves, 25 de octubre de 2007

F c I N e

El otro día acudí a saciar mis (más altos) instintos contemplativos a unas multisalas del más selecto suburbio madrileño. En el seno de aquel pizpireto enclave comercial, pagué sólo 9 € de entrada bajo el subterfugio (vip no, vil) de disfrutar de una butacas más propias de un paritorio. ¿Necesito estas alforjas para este viaje? Acostumbrado yo desde mi adolescencia a plebeyas butacas chirriantes con muelles y chicles agazapados en recónditas oquedades. Pues había allí menos gente que el número de mesas –siete- que reza el título de la película que echaban. Bella Maribel. A mi me gustan casi todas. La de Gracia también. Me sorprende la producción conjunta del señor Cerezo y don Elías. Tan distintos. La unión hace la fuerza, que dicen.
A la salida, en lugar de ver el afiche del enésimo trance del niño mago, me topé con el siguiente cartel:



Y pienso lo de “Fin” huelga, ya no sale en las películas que se cierran con un fundido en negro y los títulos, que casi nadie lee, y la banda sonora, que casi nadie oye, que luego casi todas las televisiones cortan.

No hay cines en Lisboa.

martes, 16 de octubre de 2007

domingo, 14 de octubre de 2007

Opinión inborde

El nacionalismo, sea del signo que sea, es una enfermedad mental, una paranoia exacerbada que hace ver gigantes donde sólo hay molinos y banderas, donde ya sólo quedan códigos de barras.
David Torres, Diario El mundo, 13 de octubre de 2007.

jueves, 11 de octubre de 2007