Dada mi eventual imposibilidad de elucubración crítica o creativa, me permito apuntar, recomendar:
Esporádico Hit Parade de Cine de ficción romántica:
1) Ficción (Ficció), Cesc Gay, 2006.
2) Lost in translation, Sofia Coppola, 2003.
3) Puentes de Madison County, los (Bridges Of Madison County, the), Clint Eastwood, 1995.
4) Edad de la inocencia, la (Age of Innocence, the), Martin Scorsese, 1993.
5) Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s), Blake Edwards, 1961.
6) Lo que sé de Lola, Javier Rebollo, 2006.
7) Breve encuentro (Brief encounter), David Lean, 1945.
8) De entre los muertos (Vertigo), Alfred Hitchcock, 1958.
9) Deseando amar (In the mood for love), Wong Kar Way, 2001.
10) No amarás (Krótki film o milosci), Krzysztof Kieslowski, 1988.
La numeración de esta humilde lista no implica preferencia ni orden alguno, responde sólo al azar y es susceptible de ulterior desarrollo; quizás otras vendrán.
domingo, 24 de diciembre de 2006
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Galdós dixit
"Francia ha puesto al fin el pie dentro de aquella ciudad edificada a las orillas del clásico río que da su nombre a nuestra Península; pero la ha conquistado sin domarla. Al ver tanto desastre y el aspecto que ofrece Zaragoza, el ejército imperial, más que vencedor, se considera sepulturero de aquellos heroicos habitantes. Cincuenta y tres mil vidas le tocaron a la ciudad aragonesa en el contingente de doscientos millones de criaturas con que la humanidad pagó las glorias militares del Imperio francés.
Este sacrificio no será estéril, como sacrificio hecho en nombre de una idea. El Imperio, cosa vana y de circunstancias, fundado en la movible fortuna, en la audacia, en el genio militar, que siempre es secundario, cuando, abandonando el servicio de la idea, sólo existe en obsequio de sí propio; el Imperio francés, digo, aquella tempestad que conturbó los primeros años del siglo, y cuyos relámpagos, truenos y rayos aterraron tanto a la Europa, pasó, porque las tempestades pasan, y lo normal en la vida histórica, como en la Naturaleza, es la calma. Todos le vimos pasar, y presenciamos su agonía en mil ochocientos quince; después vimos su resurrección algunos años adelante: pero también pasó, derribado el segundo, con el primero, por la propia soberbia. Tal vez retorne por tercera vez este árbol viejo; pero no dará sombra al mundo durante siglos, y apenas servirá para que algunos hombres se calienten con el fuego de su última leña.
Lo que no ha pasado ni pasará es la idea de nacionalidad que España defendía contra el derecho de conquista y la usurpación. Cuando otros pueblos sucumbían, ella mantiene su derecho, lo defiende, y sacrificando su propia sangre y vida, lo consagra, como consagraban los mártires en el circo la idea cristiana. El resultado es que España, despreciada injustamente en el Congreso de Viena, desacreditada con razón por sus continuas guerras civiles, sus malos gobiernos, su desorden, sus bancarrotas más o menos declaradas, sus inmorales partidos, sus extravagancias, sus toros y sus pronunciamientos, no ha visto nunca de mil ochocientos ocho, puesta en duda la continuación de su nacionalidad; y aun hoy mismo, cuando parece hemos llegado al último grado de envilecimiento, con más motivos que Polonia para ser repartida, nadie se atreve a intentar la conquista de esta casa de locos.
Hombres de poco seso, o sin ninguno en ocasiones, los españoles darán mil caídas hoy como siempre tropezando y levantándose, en la lucha de sus vicios ingénitos, de las cualidades eminentes que aún conservan, y de las que adquieren lentamente con las ideas que les envía la Europa central. Grandes subidas y bajadas, grandes asombros y sorpresas, aparentes muertes y resurrecciones prodigiosas reserva la Providencia a esta gente, porque su destino es poder vivir en la agitación como la salamandra en el fuego; pero su permanencia nacional está y estará siempre asegurada."
Pasaje de "Zaragoza" de Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales, marzo-abril de 1874.
Este sacrificio no será estéril, como sacrificio hecho en nombre de una idea. El Imperio, cosa vana y de circunstancias, fundado en la movible fortuna, en la audacia, en el genio militar, que siempre es secundario, cuando, abandonando el servicio de la idea, sólo existe en obsequio de sí propio; el Imperio francés, digo, aquella tempestad que conturbó los primeros años del siglo, y cuyos relámpagos, truenos y rayos aterraron tanto a la Europa, pasó, porque las tempestades pasan, y lo normal en la vida histórica, como en la Naturaleza, es la calma. Todos le vimos pasar, y presenciamos su agonía en mil ochocientos quince; después vimos su resurrección algunos años adelante: pero también pasó, derribado el segundo, con el primero, por la propia soberbia. Tal vez retorne por tercera vez este árbol viejo; pero no dará sombra al mundo durante siglos, y apenas servirá para que algunos hombres se calienten con el fuego de su última leña.
Lo que no ha pasado ni pasará es la idea de nacionalidad que España defendía contra el derecho de conquista y la usurpación. Cuando otros pueblos sucumbían, ella mantiene su derecho, lo defiende, y sacrificando su propia sangre y vida, lo consagra, como consagraban los mártires en el circo la idea cristiana. El resultado es que España, despreciada injustamente en el Congreso de Viena, desacreditada con razón por sus continuas guerras civiles, sus malos gobiernos, su desorden, sus bancarrotas más o menos declaradas, sus inmorales partidos, sus extravagancias, sus toros y sus pronunciamientos, no ha visto nunca de mil ochocientos ocho, puesta en duda la continuación de su nacionalidad; y aun hoy mismo, cuando parece hemos llegado al último grado de envilecimiento, con más motivos que Polonia para ser repartida, nadie se atreve a intentar la conquista de esta casa de locos.
Hombres de poco seso, o sin ninguno en ocasiones, los españoles darán mil caídas hoy como siempre tropezando y levantándose, en la lucha de sus vicios ingénitos, de las cualidades eminentes que aún conservan, y de las que adquieren lentamente con las ideas que les envía la Europa central. Grandes subidas y bajadas, grandes asombros y sorpresas, aparentes muertes y resurrecciones prodigiosas reserva la Providencia a esta gente, porque su destino es poder vivir en la agitación como la salamandra en el fuego; pero su permanencia nacional está y estará siempre asegurada."
Pasaje de "Zaragoza" de Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales, marzo-abril de 1874.
viernes, 1 de diciembre de 2006
Gracias Ramón Trecet
Te recuerdo, siendo yo un crío, ataviado con tus grandes cascos en las retransmisiones de basket en el Pabellón o en la tele. Muchas gracias Ramón, de verdad, porque:
- estás consiguiendo que el pop-rock (salvando honrosas excepciones) me parezca hasta aburrido,
- por abrirnos a algo que de otra forma desconoceríamos,
- por tus comentarios, que la mayor parte, son lecciones,
- por tus atinadas recomendaciones,
- porque consigues, unas veces, acallar mi depre y/o encontrar, en otras, un significado en mis periplos diarios; contigo, determinados atascos son, incluso, una maravilla.
Por esto y más: gracias, gracias, gracias.
El programa de músicas de Ramón Trecet, Diálogos 3, se emite a diario, de lunes a viernes en Radio 3 de Radio Nacional de España, de 15 a 16 horas.
- estás consiguiendo que el pop-rock (salvando honrosas excepciones) me parezca hasta aburrido,
- por abrirnos a algo que de otra forma desconoceríamos,
- por tus comentarios, que la mayor parte, son lecciones,
- por tus atinadas recomendaciones,
- porque consigues, unas veces, acallar mi depre y/o encontrar, en otras, un significado en mis periplos diarios; contigo, determinados atascos son, incluso, una maravilla.
Por esto y más: gracias, gracias, gracias.
El programa de músicas de Ramón Trecet, Diálogos 3, se emite a diario, de lunes a viernes en Radio 3 de Radio Nacional de España, de 15 a 16 horas.
The best american band
ya están aquí ...
James - Georgia - Ira
YO LA TENGO. 2th December, 2006. Riviera-Madrid-21 h.
Y para apaciguarnos el mono, vease una instantánea in situ del tímido Ira navegando entre el público -en busca quizás de la palmera- de la sala en uno de sus últimos conciertos por aquí.
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